TERCERA OLA DE COVID-19 EN LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

Radio Interserrana

Por Leopoldo Moreno


En este mes de agosto que recién ha concluido, se dieron las cifras más altas de toda la pandemia por COVID-19 en nuestro país. En el caso de Puebla, aún no se llega a lo que las autoridades esperan que sea el número más alto de esta tercera ola, pero aún así, los estragos que esta enfermedad le ha causado a los poblanos, y especialmente a los habitantes de la Sierra Norte, han sido nunca antes vistos.


Las dos primeras olas de contagios, generaron en la Sierra Norte un menor número de contagios, incluso, hubo localidades que no registraron casos, por lo que en esta zona del estado, todavía se tenían dudas de la existencia del coronavirus.


Tuvieron que llegar los meses de julio y agosto de 2021, para que la Sierra Norte viviera en carne propia lo que esta enfermedad trae consigo. Las cifras oficiales de las autoridades de salud, sólo nos dicen una pequeña parte del verdadero problema que se vive hoy en día en esta zona del estado.


Las familias de la Sierra Norte que hasta hace unas pocas semanas atrás, organizaban reuniones, fiestas o convivios; hoy, algunas de esas familias, han tenido que organizar funerales, otras, han organizado guardias para cuidar a sus familiares enfermos, o han organizado colectas para sufragar los gastos de medicamentos, tanques de oxígeno, doctores, estudios, pruebas, rehabilitaciones, alimentación, gastos comunes y un largo etcétera.



Sin embargo, esto, pocas veces la autoridad de salud, o el gobierno lo llega a saber, porque no todos los pacientes que sufren COVID-19 han sido atendidos en las clínicas de salud, porque simplemente, las condiciones de éstas unidades básicas, no cuentan ni siquiera con lo básico, que deberían tener. Muchas clínicas de salud de la Sierra Norte de Puebla, no tienen termómetros, oxímetros, baumanómetros, mucho menos tanques de oxígeno. Los medicamentos que existen en estas unidades salud no sirven para hacer frente a los casos de COVID-19, toda vez que únicamente tienen paracetamol y ambroxol, incluso los sueros vida oral, también son limitados y escasos. El personal de salud, hace lo que puede con sus escasos recursos, los habitantes, lo saben, lo intuyen y deciden mejor no arriesgar a su doctora o a su enfermera a un contagio, quienes además, son muchas veces, sus amigas, sus vecinas o hasta sus familiares.




La mayoría de los pacientes de la Sierra Norte de Puebla, prefieren quedarse en sus casas, recibiendo atención médica particular, aunque para ello, tengan que pedir prestado, gastarse los recursos de la cosecha o del pequeño negocio familiar, o bien, los más afortunados, venden alguna de sus propiedades. En muchos casos, la enfermedad se vuelve insostenible y cuando es necesario acudir de urgencia a un hospital, algunos pacientes, no logran llegar a tiempo, porque el hospital más cercano, queda a tres, cuatro o hasta cinco horas de distancia.




Las vacunas han llegado a muchos lugares de la Sierra Norte de Puebla, con notable retraso, con escasa difusión, con poca información y por ello, muchas personas no han sido vacunadas en estos lugares, donde además, todavía predomina el miedo, el rechazo, la desconfianza y sobre todo, mucha ignorancia hacia las vacunas.



Sobra decir, que los enfermos en estas localidades, sufren el señalamiento y la desaprobación del resto del pueblo, es una especie de lepra en pleno siglo XXI, lo que aumenta aún más la actitud de que nadie reconozca que ha sido contagiado o que en su casa hay contagios. Esto ocasiona más contagios por no saber con exactitud, quiénes son asintomáticos y que por las mismas razones, no guardan los catorce días de resguardo en casa, por lo que siguen esparciendo el virus, dentro y fuera de sus localidades, esto,  al viajar en el transporte público, al comprar o vender en los comercios, o con lo nuevo de hoy: al acudir a las reuniones escolares.





Es notable que las nuevas variantes de COVID-19, tales como la denominada Delta, han generado que la pandemia haya llegado en esta ocasión a la Sierra Norte. Su velocidad y capacidad de contagio es notable. Basta que una sola persona sea portadora del virus para que pueda contagiar a 10 personas más, en una sola reunión.


Aquí durante los meses de junio y julio había fiestas, celebraciones patronales, tianguis, eventos religiosos, sin ningún tipo de medidas sanitarias. Pero lo peor del caso, es que las autoridades de salud, no reforzaron a sus clínicas y lo que es ya el colmo, no lo están haciendo ahora.


Las adecuaciones a las instalaciones de salud, únicamente están realizándose en los hospitales de zona. Pero no en las localidades de la Sierra todo sigue como hasta antes de la pandemia. Aquí no pasa nada, suponen los gobernantes, que lo mismo son los del nivel federal, estatal y municipal.


               


En las conferencias de prensa se limitan a dar únicamente cifras, finalmente, para ellos, los poblanos somos sólo números, cantidades. Será porque las elecciones se ganan o se pierden con números. Porque un voto es un voto, un millón de votos, son un millón de votos, pero las esperanzas y la justicia social no se pueden medir con números. El dolor y la impotencia por no tener una clínica bien equipada, en donde puedas recuperar la salud por coronavirus, tampoco se pueden medir con números. Por ello, no queda más que seguir viendo cómo se van y cómo llegan “las autoridades a gobernarnos”.



¿Será que las localidades de la Sierra Norte de Puebla están condenadas al olvido?


¿Será que las localidades de la Sierra Norte de Puebla, sólo existen cuando hay elecciones?


Usted, estimado público de Noticias Interserranas, tiene la respuesta.

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